El mundo en que vivimos hoy en día es netamente el resultado de pensamientos, ideas, gobiernos y planteamientos de hombres, pues han sido ellos quienes han tenido el control, restando así participación a las mujeres en los hechos y decisiones que han sentado las bases para la sociedad occidental, cuyo modo de vida se ha difundido rápidamente por todo el mundo.
Desde los comienzos de la historia humana, las sociedades matriarcales fueron sustituidas rápidamente por el patriarcado, en donde el protagonismo estaba delegado a los machos debido a que poseían la fuerza suficiente para dominar la naturaleza y proteger a los demás miembros de una tribu o aldea. Pero, ¿en dónde queda el cerebro, la capacidad de análisis y desarrollo?, ¿es solo el poder físico lo que le da facultades superiores al género masculino?
A mi manera de ver, sí. No es por echarles la culpa a ellos de todos los errores cometidos a lo largo de la historia y que traen consecuencias al presente, pero me atrevo a decir que las cosas hubieran sido y serían muy diferentes si esos hombres hubieran tenido la facultad mental para darse cuenta de la versatilidad de la mujer, de su capacidad de análisis y de sus herramientas para enfrentar las adversidades de manera inmediata.
Y precisamente me resulta muy extraño, o más bien coincidencial, que en estas épocas de supuesta crisis mundial, caos y decadencia de la economía, se quiera resaltar el poder de la mujer en la sociedad, pues es un hecho que desde hace algunos años el género femenino ha estado ocupando más y más puestos que estaban designados para el género masculino, superando muchas veces a otros hombres que estuvieron anteriormente en dichos cargos como la presidencia de varios países, la cancillería, el ministerio, entre otros.
Pero esto no se ve solamente en el ámbito político, pues, si se hace un análisis, por ejemplo, de los medios de comunicación, se destaca la presencia de mujeres que superan numerosas veces el trabajo de hombres, pero, en la mayoría de casos, y más que todo en nuestro país, se sigue mirando a la mujer en los medios como un elemento de seducción y comercio para aumentar sus cuentas bancarias. Esta es el arma de doble filo que posee una mujer bajo su manga: la inteligencia y la belleza. La clave está en saber conjugar las dos, y ser lo suficientemente inteligentes para hacer creer a los hombres que pueden tener nuestra belleza, pero lanzar la estocada en el momento más inesperado y lograr así nuestros fines, ya sean económicos, políticos, sociales o laborales.
¿Será que por fin se dieron cuenta que es una realidad la supesta "igualdad de géneros"? A mi manera de ver, creo que los hombres sienten que hay varias cosas que les están quedando grandes y cada vez más delegan tareas en las mujeres, quienes se convierten en cabezas de familia y mantienen a sus maridos que, la mayoría de veces, son unos buenos para nada (¡Me disculparán los hombres buenos pero creo que muy pocos leerán esto debido a que están en vía de extinción!).
Hasta el mismísimo Bono es consciente de esto y es seguidor de esta ideología, elemento que se ve reflejado en el nuevo trabajo discográfico de su banda U2, más precisamente en la canción Get on your boots, en donde anima a las mujeres a tomar el control del mundo, pues, según afirmó a una revista británica, “los hombres se han encargado de joder todo a nivel económico, político, social y religioso”. ¡A armarse de valor y tomar el control amigas mías!
viernes, 6 de marzo de 2009
lunes, 23 de febrero de 2009
Cultura de la discordancia
Respuesta al artículo “Mes de la historia afroamericana”, escrito por William R. Brownfield , embajador de Estados Unidos en Colombia. Publicado el domingo 22 de febrero de 2009 en El Colombiano.
El racismo es, desafortunadamente, una realidad que afecta nuestro mundo desde hace ya varios cientos de años, pues, los individuos de raza negra han sido víctimas de múltiples atropellos debido a su condición. Esto tiene su raíz en el momento en que fueron traídos africanos a América para desgastar aún más nuestro continente, y, desde ese momento y hasta nuestros días, a los afrodescendientes se les ve y se les considera como un elemento extraño, exterior y que tiene sus raíces en otro lugar.
Sin embargo, con el paso acelerado al que va la historia del ser humano, podría decirse que a los racistas “se les volteó la torta”, puesto que, hace algo más de un mes tomó posesión de su cargo el que es ahora para occidente el hombre más importante del mundo, el señor Barack Obama, primer presidente afrodescendiente en Estados Unidos, situación que se convierte en un arma de doble filo, pues al tiempo de que se tiene la idea de que las personas de raza negra tendrán más oportunidades, se debe legitimar al extremo la imagen del nuevo mandatario, pues es un hecho que existen millones de personas que están en desacuerdo con su elección, que no creen en sus capacidades y que le buscarán la caída simplemente por el tono de su piel.
Y precisamente el artículo sobre la celebración en este mes del día de la Historia Afroamericana escrito por William R. Brownfield, embajador del país del norte en Colombia, da cuenta de esa propaganda política, pues comienza diciendo que “quizás una de las formas más claras para que una nación evolucione hacia un futuro más brillante, es aceptar los errores del pasado y hacer todo lo que esté a su alcance para rectificarlos”. Con lo anterior, el escritor simplemente quiere lavar sus manos y las de toda su nación por las penurias a las que constantemente someten a los afroamericanos, esto, para mejorar su imagen ante el mundo y para que el resto de países apoye más a sus comunidades afro.
En este punto es donde me pregunto ¿por qué precisamente en este momento se le quiere dar relevancia a este día?, ¿por qué rendirles tributo tantos años después?, ¿acaso ya es una fecha importante porque Obama está en el poder? Lo que infiero es que este día sirve como excusa para elevar la reputación del mandatario luego de que salió del poder George W. Bush, el presidente más impopular en la historia de su país. Con esto, también se quiere dejar a la gente contenta y luchar contra ese estigma racista que podría deslegitimar el gobierno de Obama. También se quiere dar notabilidad a las hazañas y obras de los afroamericanos a lo largo de la historia, simplemente para garantizarle a todo el mundo que las personas de esta raza sí pueden llevar a cabo acciones innovadoras, para dar esperanza sobre el gobierno del nuevo mandatario y así tranquilizar al mundo que se encuentra en crisis.
Además, el autor habla de los afrodescendientes como si fueran otra especia de estadounidenses, pues constantemente utiliza palabras que los excluyen y que los hacen ver como si tuvieran otra naturaleza. En un momento en que hace alusión a esta celebración, dice que “este febrero es aún más especial”, lo que confirma completamente mi punto de vista, además, no asocia la victoria del mandatario al color de su piel, elemento que puede ser interpretado como racista.
Finalmente, se mencionan proyectos que se están llevando a cabo en nuestro país con comunidades afro y nativas, y se muestran las maravillas de estas acciones para dejar a todo el mundo contento y callar a personas como yo que no se creen esta farsa, pues nuestras comunidades nativas están siendo usadas con esos fines políticos y, como viven en la miseria, no les queda otra opción que ser una ficha más para la reconsolidación de la economía estadounidense y el imperio que le quieren armar a Barack Obama.
El racismo es, desafortunadamente, una realidad que afecta nuestro mundo desde hace ya varios cientos de años, pues, los individuos de raza negra han sido víctimas de múltiples atropellos debido a su condición. Esto tiene su raíz en el momento en que fueron traídos africanos a América para desgastar aún más nuestro continente, y, desde ese momento y hasta nuestros días, a los afrodescendientes se les ve y se les considera como un elemento extraño, exterior y que tiene sus raíces en otro lugar.
Sin embargo, con el paso acelerado al que va la historia del ser humano, podría decirse que a los racistas “se les volteó la torta”, puesto que, hace algo más de un mes tomó posesión de su cargo el que es ahora para occidente el hombre más importante del mundo, el señor Barack Obama, primer presidente afrodescendiente en Estados Unidos, situación que se convierte en un arma de doble filo, pues al tiempo de que se tiene la idea de que las personas de raza negra tendrán más oportunidades, se debe legitimar al extremo la imagen del nuevo mandatario, pues es un hecho que existen millones de personas que están en desacuerdo con su elección, que no creen en sus capacidades y que le buscarán la caída simplemente por el tono de su piel.
Y precisamente el artículo sobre la celebración en este mes del día de la Historia Afroamericana escrito por William R. Brownfield, embajador del país del norte en Colombia, da cuenta de esa propaganda política, pues comienza diciendo que “quizás una de las formas más claras para que una nación evolucione hacia un futuro más brillante, es aceptar los errores del pasado y hacer todo lo que esté a su alcance para rectificarlos”. Con lo anterior, el escritor simplemente quiere lavar sus manos y las de toda su nación por las penurias a las que constantemente someten a los afroamericanos, esto, para mejorar su imagen ante el mundo y para que el resto de países apoye más a sus comunidades afro.
En este punto es donde me pregunto ¿por qué precisamente en este momento se le quiere dar relevancia a este día?, ¿por qué rendirles tributo tantos años después?, ¿acaso ya es una fecha importante porque Obama está en el poder? Lo que infiero es que este día sirve como excusa para elevar la reputación del mandatario luego de que salió del poder George W. Bush, el presidente más impopular en la historia de su país. Con esto, también se quiere dejar a la gente contenta y luchar contra ese estigma racista que podría deslegitimar el gobierno de Obama. También se quiere dar notabilidad a las hazañas y obras de los afroamericanos a lo largo de la historia, simplemente para garantizarle a todo el mundo que las personas de esta raza sí pueden llevar a cabo acciones innovadoras, para dar esperanza sobre el gobierno del nuevo mandatario y así tranquilizar al mundo que se encuentra en crisis.
Además, el autor habla de los afrodescendientes como si fueran otra especia de estadounidenses, pues constantemente utiliza palabras que los excluyen y que los hacen ver como si tuvieran otra naturaleza. En un momento en que hace alusión a esta celebración, dice que “este febrero es aún más especial”, lo que confirma completamente mi punto de vista, además, no asocia la victoria del mandatario al color de su piel, elemento que puede ser interpretado como racista.
Finalmente, se mencionan proyectos que se están llevando a cabo en nuestro país con comunidades afro y nativas, y se muestran las maravillas de estas acciones para dejar a todo el mundo contento y callar a personas como yo que no se creen esta farsa, pues nuestras comunidades nativas están siendo usadas con esos fines políticos y, como viven en la miseria, no les queda otra opción que ser una ficha más para la reconsolidación de la economía estadounidense y el imperio que le quieren armar a Barack Obama.
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